En Alemania el puesto de presidente es formal y honorífico y en él suelen terminar sus carreras políticas personajes ya retirados de la lid pública. En esa posición pocos han destacado y en el ámbito europeo es muy recordado Richard von Weizsäcker (1984-1994), que dio un gran discurso antinazi en 1985. Todavía más célebres son algunas alocuciones de Heinrich Lübke (1959-1969), más propios de los Monty Python, según relató el diario El País de España.
Wulff fue elegido en esa posición en el 2010, después de haber ejercido como presidente de Baja Sajonia. Pero el respaldo para su elección fue apenas justo y se debió a las gestiones de la canciller alemana, Angela Merkel.
La renuncia causó un remesón en el gobierno alemán. Mañana Merkel será quien encabece una reunión de la coalición del Gobierno de centro derecha, de la que deberá desprenderse una estrategia que permita que Alemania salga de la crisis moral que se generó con el escándalo de corrupción en el que se vio envuelto Wulff
La historia de corrupción que acabó con el presidente
“La confianza de mis conciudadanos está afectada” explicó el ex presidente, como principal motivo para su dimisión, aceptando así que su posición presidencial en el país germánico no admite la tacha de posibles actos de corrupción.
La Fiscalía de ese país solicitó el levantamiento de la inmunidad del funcionario para poder investigarlo por el supuesto delito de cohecho, por haberse aprovechado de su posición pública para obtener favores.
Entre las irregularidades de las que se acusa al ex presidente constan sus vacaciones pagadas por un empresario en el 2007 y un préstamo en condiciones privilegiadas para adquirir una casa.
La prensa cobró su víctima
La batalla contra el ex funcionario la empezó el diario alemán Bild, uno de los más importantes de ese país, cuando en diciembre publicó las investigaciones en las que se acusaba de irregularidades a Wulff mientras ejercía su cargo de presidente de Baja Sajonia.
Esa publicación empezó lo que en Alemania se conoció como la guerra del Bild contra Wulff, que tuvo su último capítulo la semana pasada, cuando la fiscalía de ese país solicitó el levantamiento de la inmunidad presidencial para iniciar las investigaciones del caso contra el presidente.

