Es que al legislador Hólger Chávez no le convence la posibilidad de que el presidente Rafael Correa no tenga derecho a vetar lo que la Asamblea decida al respecto de la Ley Legislativa. Para anunciar su posición al respecto.
Desde el parqueadero lateral del Parlamento, ante la prensa el asambleísta oficialista hizo su anuncio: Antes de que las reformas vayan a votación, presentará un proyecto de resolución para pedir que la Corte Constitucional defina si el presidente tiene o no el derecho a vetar la norma que salga del Legislativo.
Y en vista de que PAIS no tiene una mayoría asegurada, el asambleísta oficialista tiene otra opción en caso de que su propuesta no tenga los votos suficientes. Si la reforma es aprobada, él se encargará de interponer una demanda de inconstitucionalidad para tratar de suspenderla.
El argumento para hacer su propuesta es que, a su criterio, el segundo inciso del artículo 63 de la Ley Orgánica vigente se contrapone con lo que establece el numeral 12 del artículo 149 de la Constitución.
El primer texto dice que: “Los proyectos de ley que aprueben, modifiquen o deroguen la Ley Orgánica de la Función Legislativa, una vez aprobados en segundo debate por el pleno, serán enviados directamente al Registro Oficial para su publicación”. Por su lado, el artículo constitucional al que apela Chávez es el que le confiere al presidente la atribución del veto de las normas aprobadas por la Asamblea, en el que no se establecerían excepciones a la facultad de veto presidencial.
Por eso, para Chávez, el trámite de este jueves, en el que se aprobarán o se negarán las reformas, y que ha generado una gran polémica entre el oficialismo y la oposición, será secundario.
Es que si apela la constitucionalidad de la norma, la polémica que esta ha generado se trasladará a la Corte Constitucional, organismo que pasa también por uno de sus peores momentos porque su presidente, Patricio Pazmiño, afronta un proceso judicial por las supuestas irregularidades en el trámite del caso de la Cervecería Nacional.
Así una Corte con actuaciones cuestionadas tendría en sus manos el trámite de un proyecto que enfrentará al Legislativo y al Ejecutivo y que reabrirá el debate sobre la autonomía legislativa y la injerencia del Ejecutivo en las demás funciones del Estado.
Por eso, lejos de que la polémica concluya con los votos en el pleno, las reformas podrán inaugurar otro capítulo de tensas relaciones entre la Presidencia de la República y la Asamblea y terminará por llevar nuevamente la política a las cortes.

