Con un mayor escrutinio público internacional, el Ecuador verá sus espacios mediáticos como un campo de batalla, meses antes de que sus calles empiecen a recibir caminatas de políticos. Ya hoy, los medios online y las redes sociales, están participando y en algunos momentos alimentando álgidos encuentros entre militantes, activistas, ciudadanos e incluso equipos especializados.
Los medios tradicionales aprovechan y relatan los sucesos online. Con ese motivo, en los despachos de PODERES circulan algunas preguntas.
Cuando lo que se relata está i) a vista y paciencia de todo quién tiene acceso a la red, ii) los sucesos y debates se generan y extinguen en cuestión de minutos, y iii) las posibilidades de informar son virtualmente infinitas, ¿no pone esto en evidencia la fragilidad del método periodístico tradicional? Algunas inquietudes merecen la pena en esa discusión: ¿Como atacar la grave e incuestionable debilidad que caracteriza al gran periódico informativo cuya reputación se basa en que nominalmente informa lo que debe estar en conocimiento de la ciudadanía (o al menos de sus lectores)?..."Todo" lo que debe estar en conocimiento de la ciudadanía, o como lo afirma el New York Times, "All the news that's fit to print", es una afirmación pretenciosa en esta era...
En un campo virtualmente infinito de conversación segundo a segundo, ¿Cómo informar "todo", lo que sucede en las redes sociales y que merece ser informado?
Los medios tradicionales habrán de desarrollar nuevas metodologías para legitimar su quehacer, so pena de constituirse en exclusivos editorializadores de relatos, crónicas y por ende vendedores de estética.
La reflexión anterior, no prejuzga del hecho que, aún con esa metodología y la ética que la acompaña, la función de los medios tradicionales se prueba imprescindible, quién sabe por cuanto tiempo más.
Lo sucedido ayer, cuando se habría aprehendido a un usuario de Twitter por haberse referido al primer mandatario en términos no aprobados por él, todo en la plataforma de esa red social, ha sido debidamente informado. Ojalá lo fuera más, y lo fuera en todo el mundo, pues el tema amerita un debate tan amplio como alejado del poder y la influencia que puede ejercer un gobierno particular, en un territorio particular, coyunturalmente


