En particular, han causado molestia sus expresiones respecto a las asambleístas oficialistas que asistieron a la reunión. “Con unas minifaldas impresionantes (…) yo no sé si la equidad de género mejora la democracia, lo que sí es seguro es que la farra ha mejorado impresionantemente” dijo Correa y apuntó comentarios como “qué asambleístas que tenemos, guapísimas ahh. Eh Corcho, hay que aumentarles el sueldo eh, porque no tuvieron plata para comprar suficiente tela y todas con unas minifaldas dios mío, (risas). Yo ni me fijo en esas cosas, me contaron, me contaron unas piernas y unas minifaldas impresionantes guapísimas las asambleístas (…)”. Estas declaraciones abrieron la polémica que ahora lo enfrenta a varias mujeres políticas, en especial en la Asamblea.
Las primeras en reaccionar fueron María Paula Romo de Ruptura de los 25 y la independiente Nívea Vélez. Romo redactó una carta dirigida al Presidente de la República, en la que recuerda al mandatario el “aporte de las mujeres para la democracia” y también le dice que “el machismo es violencia”.
A la posición expresada en la carta se sumaron también Vélez, Diana Atamaint, Magali Orellana, Silvia Kon, María Molina, Lourdes Alarcón y Betty Amores, ninguna oficialista.
Enseguida la posición de estas asambleístas se hizo también oficial para la AMUME, Asociación de Mujeres Municipalistas del Ecuador, que en un comunicado también calificó de violentas y discriminatorias a las expresiones del presidente Correa.
Y mientras estos dos grupos de mujeres criticaron las expresiones de Correa, las directamente aludidas por el presidente lo defendieron. Fue el caso de la asambleísta oficialista Lídice Larrea, quien cree que lo que el presidente Correa hizo fue un “comentario de alago con respeto pero jamás machista", según publicó El Diario de Manabí. Mientras que su colega Linda Machuca justificó las expresiones del mandatario argumentando que estas fueron sobre un hecho informal “para generar empatía con la comunidad”, según publicó El Universo.
A propósito de las declaraciones del presidente Correa, las mujeres en la Asamblea abrieron otro debate, aunque las asambleístas oficialistas prefieren minimizarlo. Esto en un país en el que rigen, desde la propia Constitución, una serie de normas de acción afirmativa para promover la participación proporcional de la mujer en la política ecuatoriana y desde el Gobierno se han generado campañas publicitarias para erradicar la violencia contra las mujeres.
El debate en el Legislativo se mantiene después de que el presidente Correa recibió en Carondelet a su homólogo iraní Mahmud Ahmadineyad y en la Presidencia se corrió la voz para que las mujeres de los medios de comunicación se presenten con vestuario “discreto” para la cobertura de la agenda del mandatario iraní pues en el país islámico el discurso de género no existe y las mujeres no tienen las mismas libertades que en Occidente.

